El extraño caso de los dos israelíes ejecutados en CDMX

La Prensa Sonora
2019-07-25

La Embajada de Israel en México confirmó que los dos hombres que murieron el miércoles durante la balacera ocurrida en plaza Artz Pedregal eran ciudadanos israelíes y contaban con antecedentes criminales en ambos países.

A través de un comunicado, la embajada aseguró que tanto Alon Azulay, de 41 años de edad, como Benjamín Yeshurun Sutchi, de 44 años, habían cometido delitos en Israel y estaban siendo investigados.

La Embajada de Israel en México informa que la tarde de ayer, dos ciudadanos israelíes fueron asesinados durante un ataque en un centro comercial al sur de la Ciudad de México

De acuerdo a lo informado, el consulado ya se puso en contacto con los familiares de las víctimas, quienes solicitaron apoyo para el traslado de los cuerpos a su país natal.

La Embajada se comprometió a cooperar con las autoridades mexicanas en las investigaciones sobre lo ocurrido el miércoles 24 de julio en la plaza comercial localizada al sur de la Ciudad de México.

Benjamín Yeshurun Sutchi fue identificado por distintos medios israelíes como un ex convicto. Presuntamente fue detenido a finales de la década de los noventa tras verse involucrado en el asesinato del hijo de Ezequiel Aslan, otro presunto delincuente.

Supuestamente Sutchi logró escapar de prisión en 2001 con ayuda de un polícia corrupto. Junto al criminal Erez Akrishevsky huyó rumbo a América Latina.

A su llegada, generaron vínculos con grupos criminales en el continente. Aunque los primeros años radicaron en México, en 2003 abandonaron el país luego de que se enteraran que la policía de Israel estaba buscándolos en el país.

En 2004 la Interpol emitió una ficha roja para ambos criminales. Para ese entonces, Sutchi era relacionado con el homicidio de un narcotraficante colombiano.

En 2005 se supo que había vuelto de Venezuela a México con una identificación falsa, haciéndose llamar Ben Sutchi Bini Amin. En ese año fue arrestado por la posesión de 43 grapas de cocaína junto con una mujer llamada Karina Pardavé, en la colonia Polanco, según consta en la averiguación previa  1461/A/ZR1/2005.

El 29 de junio de 2005, El Universal reportó que la Secretaría de Seguridad Pública del entonces Distrito Federal había trasladado al hangar de la extinta PGR al israelí; de ahí se le traslado al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, donde se realizaron los trámites para su extradición, y se le envió a su país natal.

De acuerdo con los medios israelíes, el criminal salió de prisión en febrero de 2019; al poco tiempo volvió a México, donde fue asesinado el día de ayer en la plaza Artz Pedregal.

Lo que comenzó como un supuesto crimen pasional ha tomado tintes de trama internacional con bandas mexicanas y mafia israelí relacionadas. El secretario de Seguridad Ciudadana, Jesús Orta Martínez, descartó públicamente el crimen pasional.

A las pocas horas de que ocurriera la balacera, los medios nacionales reportaban que ambos fallecidos eran buscados por la Interpol por suspuestos nexos criminales. Se descartó la versión de la mujer que disparó contra ellos, quien originalmente dijo que había vengado una infidelidad.

Un día después del ataque ha trascendido que no existía ningún vínculo romántico y que alguien le pagó a la mujer para cometer el crimen. Así lo declaró el periodista israelí Shlomi Diaz, del díario YOM, a Imagen Televisión.

Las víctimas de nacionalidad israelí contaban con un permiso de trabajo expedido por el Instituto Nacional de Migración, vigente hasta 2022.

También se investigan los vínculos que pudieran existir entre grupos criminales mexicanos y de origen israelí. Hasta el momento las investigaciones han arrojado que participaron cuatro personas en el ataque.



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